dilluns, 5 de maig del 2008

Nueva aventura para Don Quijote Y sancho

Episodio en el que Don Quijote y Sancho entran en una puerta que les lleva en un circuito de carros a gran velocidad.


Don Quijote Y Sancho se dirigieron en búsqueda de otras aventuras en esperanza de conquistar un reino.


Caminando durante días debajo de una calor insoportable, los dos compinches no encontraron nada sino un desierto, hasta que aparezca delante suyos una extraña puerta en medio del desierto sin nada detrás. Había solamente el cuadro de la puerta puesto en medio del desierto. Don Quijote se pensó que la puerta debía ser encantada y para comprobarlo tenían que abrirla , pero Sancho no creyó en esta suposición incoherente sino que pensaba que había antes una casa y que cuando la destruyeron, olvidaron la puerta allá.

Para satisfacer la curiosidad de Don Quijote, este pidió a Sancho de abrir la puerta, cuando lo hizo, le ordenó de pasar primero, cuando Sancho metió primero su cama desapareció de repente su cuerpo, luego Do Quijote le siguió.

Los dos aterrizaron en medio de una autopista, les rodeaban el continuo baile de transite de los coches a que nosotros estamos acostumbrados de ver. Pero al no entender lo que ocurría y donde se encontraban. Don Quijote intentando de calmar a Sancho le dice, con un aire dudoso:

―Sancho, no te lo voy a esconder, pero como vez estamos en gran peligro, pero no te preocupes voy a combatir contra estos extraños carros super rápidos y volveremos en casa―

Sancho le respondió nerviosamente:― Señor mío, no quiero meter en duda vuestras capacidades, pero si combatís con los monstruos, vais a dejar vuestra vida.― Don Quijote le dijo: ―Mi compañero Sancho, sabes que no es ser caballero andante si no se pone la vida en juego, este es el compromiso ―

Estando al medio de la carretera, los coches tenían que parar y de esto, se produjo un jaleo en la autopista, todos los conductores salieron y empezaron a gritar y a insultar a los dos hombres. Estos empezaron a correr hacia donde habían salido intentando escapar a la furia de los conductores y de repente volvieron al punto de partida en el desierto en el cual se encontraban, cansados, hartos pero contentos de ser aun vivos.